

Una
de las chicas, toda enrojecida, confesó ejercerla sirviéndose de un equipo
electrodoméstico, lo que causó una conmoción masiva. Aquello me pareció algo
muy fuerte, pues tengo fobia a los exhibicionistas, y hasta llegué a pensar que
si mi coterránea no hallaba pareja pronto, podía terminar en un estado similar
al de esos hombres que acosan a las féminas en la calle para mostrarles sus
órganos genitales.

Revisando la historia



Por otro lado, en el templo
megalítico de Hagar Qim, situado en la isla de Malta y construido entre el 3
200 y el 2 500 a.C.,
se encontró una figurilla de arcilla, que representa a una fémina con las
piernas levantadas, una mano sobre su vulva y la otra sosteniendo su cabeza.
Es
bastante probable que el rechazo de tantas generaciones al placentero ejercicio
se halle en el rol acusador de la Iglesia Católica Primitiva, que lo estigmatizó
basándose en el pasaje bíblico de Génesis 38:9, donde Onán eyaculaba en la tierra para no hacerlo dentro de su cuñada
Tamar durante el acto sexual, pues la prole sería de su hermano
fallecido y no suya, así lo dictaba la Ley Judía. El onanismo se convirtió entonces en
sinónimo de la masturbación, aunque realmente es coito interrumpido.

Para
empeorar la situación, la etimología del término, proveniente del latín manus
(la mano) y stuprare (mancillar) -nada favorable la unión del sustantivo
con el verbo-, se difundió mucho en la etapa medieval.
Pasó
el tiempo, y en 1710 apareció la primera obra médica contra la masturbación. Su
autor, un médico inglés de apellido Becker,
la consideró un hábito abominable, un horrible pecado, y llegó a afirmar
que provocaba agotamiento, delgadez, esterilidad, frigidez y hasta impotencia.
El
Padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud
también contribuyó. Reconoció hacia 1910 que la actividad masturbadora podía
aliviar el estrés y evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero
advirtió: "(…) en el hecho de que es idéntica a la preservación
de la condición infantil en todo sentido reside su principal aspecto negativo,
porque con ella se crean las bases para una psiconeurosis, que se instala
cuando se agregan el conflicto y el rechazo".
Los
prejuicios y las teorías influyeron tanto que hasta 1952 la Asociación Americana
de Psiquiatría consideró al orgasmo femenino como la crisis del paroxismo histérico. Al retirarlo
de su canon de enfermedades, indirectamente provocó que por primera vez se
reconociese.
¿Se gana la guerra?

"Es
la mejor forma para que una mujer conozca su propio cuerpo, los puntos
sensibles, el clítoris, el punto G, y otras zonas erógenas. Una vez que aprende
cómo llegar al orgasmo, le es más fácil guiar a su pareja durante el acto
sexual hacia lo que le gusta y satisface.


A
diferencia de lo que algunos piensan, la mencionada práctica no es un acto de
compensación ante la soledad, viudez, soltería, castidad, falta de
oportunidades o preferencia sexual. Simplemente es un método para alcanzar el
placer a través de la auto-estimulación, libre de contraer enfermedades
venéreas y de correr el riesgo de experiencias desastrosas.
¿Y por qué no verla también como una forma de
ejercer nuestros derechos sexuales y reproductivos? Sí, hablo del derecho a
explorar y a disfrutar de una vida sexual plena y placentera, sin vergüenza,
miedos, temores, inhibiciones, culpas ni creencias infundadas, reconociéndonos
como seres sexuados y autónomos.
No
sé por qué cuando pienso en la masturbación viene Eva, la primera mujer, a mi
cabeza. La imagino desprejuiciada al descubrir su desnudez, disfrutando cada
centímetro de su cuerpo. Luego, duerme tranquila, al despertar se siente
sexualmente decisiva, y el matriarcado dura para siempre.
María de las Mercedes Rodríguez Puzo
Eureka!
ResponderEliminarAhora fue que lo descubriste?
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