Estas son vivencias ajenas que sus protagonistas han decidido compartir, podrían haberle ocurrido a cualquier habitante de Santiago de Cuba…
Mi hermana
Yoli debía extraerse una tumoración en el hospital Oncológico Conrado Benítez. La
acompañé junto a mi otra hermana, Yusi. Yoli entró al salón de cirugía y el
doctor nos recomendó esperar en el lobby. Cuando vi los asientos nuevos y
tantas personas de pie me dije “Aquí hay gato encerrado”.
