Esta
historia es ajena y propia, pertenece a mi hermana de 17 años, Danelys María, y
muestra lo que viven los cubanos que luchan por sus sueños…
Salí
a las 5:00 a.m., llevaba agua, galleticas, yogurt, refresco, jugo energizante,
la Biblia y el cepillo de dientes por si acaso. Había caminado más de una hora
cuando me encontré con una calle en forma de cuchilla, de un lado queda la
oficina de México y del otro, la de USA. Tuve que hacer tremenda cola, y como a
las siete de la mañana entré a la oficina.